Un país destruido por su propio pueblo.

Un país destruido por su propio pueblo.

La situación en Haití no  está fácil. Estar entre los países más empobrecidos, con una población trabajadora, por demás, pero que no es tomada en cuenta por sus autoridades. Es triste.

Pero lo más triste es ver como se destruyen , pues estás últimas protestas están acabando con lo poco que tiene Haití. Grandes negocios, enormes establecimientos, sus calles, todo lo que hay en su camino van destrozando. No es que no se hagan protestas, claro que hay que protestar por sus derechos y para que los corruptos paguen por sus errores, pero existe otra forma.

¿Después de las protestas violentas y destructivas qué?

Reconstruir lo que han destrozado, porque los grandes jefes corruptos pueden salir a otros países e irse de risort, si les place, mientras el pueblo protestante pasa todos los trabajos del mundo. 

Esta situación obviamente afecta a República Dominicana por las migraciones masivas que pueden ocurrir desde Haití. Nosotros, los dominicanos, que estamos en momentos difíciles también, no nos miremos en ese espejo, no repitamos lo que está mal. Protestemos en contra de la corrupción e impunidad de otra forma.

Es hora de que nuestros vecinos se levanten y luchen por su país, pero sin violencia.  Valoren su país, su casa  y verán que no tendrán necesidad de abandonarlo.

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